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PRODUCCIÓN

A pesar de sus múltiples usos, el origen de la sal procesada por K+S Chile es uno solo. Todo comienza con la exploración del Salar Grande de Tarapacá, donde luego de un proceso minero el material resultante ingresa a una cadena para ser procesado y terminar en la mesa de los consumidores domésticos, ser usado como insumo en la industria farmacéutica o para el deshielo de caminos.

Tras las detonaciones controladas que permiten acceder a la materia prima, ésta llega hasta unos molinos con capacidad de trabajar con grandes volúmenes, tras lo cual pasa al denominado harneo, el cual permite obtener las distintas características granulométricas requeridas para cada tipo de sal y responder a una demanda mundial que actualmente llega a las 330 millones de toneladas al año.

Posteriormente, el proceso continúa en las canchas de acopio que K+S Chile posee en el Puerto de Patillos, donde se realizan estrictos controles de calidad y múltiples inspecciones, todo supervisado por laboratorios de amplia trayectoria en el país.

La sal, tras ser sometida a las verificaciones necesarias, llega a la zona de embarque para ser cargada en diferentes naves que la conducirán a sus destinos. Para cumplir con los requerimientos logísticos se utilizan dos instalaciones portuarias ubicadas en Caleta Patillos, las cuales tiene 21 metros de profundidad y aceptan buques graneleros de hasta 100.000 TRG con una velocidad de carga de 25.000 toneladas por día cada una.

Finalmente, el envío de los productos –en contenedores– se realiza en los puertos de Iquique, San Antonio o Valparaíso.